La construcción del héroe es una necesidad que se hace cada día más refinada en cuanto se suman años de vida en la sociedad occidental.
La base es que el héroe es un signo primitivo de la proyección deseada, de lo que se busca ser a modo de ideal, por cuanto esta figura valida en su imaginería el valor de la posesión de la verdad y de su contrapeso frente a la alternativa. La maldad.
Eso vale para el héroe en todas sus formas, tanto para el infante que admira al todopoderoso gurka metamorfoseado de Tv, como para el adulto que se conmueve con la canonización de turno o el anciano que se embelesa recordando enconados actores de leyendas pasadas.
Pasando por alto su valía como expresión de prosaicas necesidades de exaltación a la violencia y guerra, el modelo occidental agrega el factor de las ansias de conquista inherentes al hombre. Todos desean conquistar todo, tanto parejas, trabajos, mercados, o términos más abstractos como el “éxito” (héroe postmoderno).
Allí el tema toma mil ramificaciones tan personales como motivaciones existan, pero es innegable el feedback existente entre ejemplo y acto. Se comienza por admirar una figura y se acaba obteniendo logros determinados.
La razón de la mentada celebración hacia una figura no está en sus supuestas virtudes o méritos, pues como la psique tiende a leer entre líneas es perfectamente válido conjeturar que tal empatía es la proyección de contar con algo de la dedicación a la expansión personal de un tercero.
Bajo la cáscara, somos guerreros por excelencia.
"No viene al caso preguntar cuando será
No viene al caso preguntar quien irá
No viene al caso preguntar cual es el juego
No viene al caso preguntar quien es el culpable" / Die with your boots on (Iron Maiden)
La base es que el héroe es un signo primitivo de la proyección deseada, de lo que se busca ser a modo de ideal, por cuanto esta figura valida en su imaginería el valor de la posesión de la verdad y de su contrapeso frente a la alternativa. La maldad.
Eso vale para el héroe en todas sus formas, tanto para el infante que admira al todopoderoso gurka metamorfoseado de Tv, como para el adulto que se conmueve con la canonización de turno o el anciano que se embelesa recordando enconados actores de leyendas pasadas.
Pasando por alto su valía como expresión de prosaicas necesidades de exaltación a la violencia y guerra, el modelo occidental agrega el factor de las ansias de conquista inherentes al hombre. Todos desean conquistar todo, tanto parejas, trabajos, mercados, o términos más abstractos como el “éxito” (héroe postmoderno).
Allí el tema toma mil ramificaciones tan personales como motivaciones existan, pero es innegable el feedback existente entre ejemplo y acto. Se comienza por admirar una figura y se acaba obteniendo logros determinados.
La razón de la mentada celebración hacia una figura no está en sus supuestas virtudes o méritos, pues como la psique tiende a leer entre líneas es perfectamente válido conjeturar que tal empatía es la proyección de contar con algo de la dedicación a la expansión personal de un tercero.
Bajo la cáscara, somos guerreros por excelencia.
"No viene al caso preguntar cuando será
No viene al caso preguntar quien irá
No viene al caso preguntar cual es el juego
No viene al caso preguntar quien es el culpable" / Die with your boots on (Iron Maiden)

Yo también encuentro que bajo la cáscara todos somos héroes!! :S
Es un poco inevitable porque en el momento en que uno pierde el sentido heroico, la vida entera es una cosa monótona.
Posted by
galgata |
Tuesday, November 01, 2005 8:49:00 AM